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Personalie

martes, 25 de septiembre de 2012

30-Sigues siendo mi héroe…


No entendía lo que le pasaba, lentamente sintió como la respiración de el erizo negro comenzaba a disminuir, para terminar con un sonoro suspiro, y quedar tieso. Escucho como detrás de él algo metálico y pesado se caía al suelo con brusquedad, como si de un pesado material se tratara.  No tuvo tiempo a girarse cuando vio a Amy llegar a su lado para sostener el cuerpo del erizo entre sus brazos.


-Shadow…-susurro con lagrimas en sus ojos- Por favor háblame…-pidió con voz baja, mientras entre cerraba sus ojos en una clara expresión de estarse quebrando en pedazos.


-Amy…yo…-no sabía qué hacer. Le dolía ver a la eriza llorando en silencio, mientras abraza el cuerpo de su rival con esmero, tratando que de ninguna manera el alma de el erizo azabache, partiera.


-¡¡Shadow!!¡¡HABLAME!!-grito dañándose su garganta, mientras abrazaba con fuerza su cuerpo sin vida-¡¡POR FAVOR SHADOW!!-volvió a gritar llevando su rostro a su pecho mientras sollozaba con fuerza- No me dejes…-musito cerrando sus ojos, mientras elevaba su rostro tieso y maltratado al cielo. En una plegaria silenciosa.


-No…-escucho que dijo temerosa la otra eriza a lo lejos. Se giro para verla con mayor claridad, su rostro sombrío y malvado se encontraba pálido. Inconscientemente pudo ver como soltaba su enorme mazo al suelo y crujía sus dientes con fuerza.


Apretó los puños, con ira,  al ver que detrás de las sombras de un árbol salía de allí el erizo azul, que horas atrás había estado luchando contra él. Éste se acerco a la eriza de púas cortas con lentitud, al llegar a su lado pudo notar como la abrazaba protectoramente. Aquello lo dejo boca abierta, pero al notar como el cuerpo de la eriza daba leves saltos le confirmo su duda; la eriza estaba enamorada o sentía una clase de sentimiento hacia el erizo negro.


Miro nuevamente esa escena, para luego girarse y mirar a la eriza abrazar el cuerpo del erizo negro con fuerza mientras sollozaba con intensidad.  Tenía que aceptarlo, la eriza ya no lo amaba como cuando era niña, persistente y chillona. ¡Qué gran tonto había sido!. Al perderse esa hermosa mujer.  Ahora en su corazón habitaba un erizo muy diferente a él.


Pero un detalle lo hizo abrir sus ojos sorprendido y anonadado. Bajo su mirada hacia su abdomen que se encontraban con leves hematomas, miro hacia el abdomen de ese erizo que tenia las mismas marcas que él. Quizás, de ese modo funcionaba todo. Sin perder detalle de es se acerco a Amy que lo miro con las mejillas levemente sonrojadas a causa del llanto. Él le sonrió levemente como siempre lo hacía con simpatía y con  cierta pisca de ternura.


-Tú conoces la manera de destruirlos ¿Verdad?- Ella elevo su mirada para posarla en ellos y luego en el suelo. Aun con sus ojos enrojecidos ante el llanto, pero envueltos en una capa de impotencia y molestia que le era visible a simple vista.


-El alba-murmuro bajo y casi sin fuerza.  Sin entender a lo que se refería, él elevo su mirada al cielo- Al salir el sol, ella desaparece. Su reino solo es el área de la Luna, mientras que no pertenezca en ese reino morirá.


-¿Cómo puedo hacer que eso suceda?.


Ante su pregunta la eriza elevo su mirada esmeralda, para mirar detenidamente a esa pareja de erizos que se abrazaba de una manera un tanto extraña. Cerró sus parpados cansados, luego suspirar con algo de aliento. Debía terminar esto de una buena vez, si quería que su planeta y su vida volvieran a hacer las de antes. Le importaba poco si podía perder su vida, pero lo que si le importaba era perder la vida de sus seres queridos. Aunque, sabía que sola no podía, pase lo que pase tendría que matar a ese erizo azul que se encontraba a su lado. Una lágrima corrió por su mejilla al momento que le dedicaba una sonrisa dulce y serena a él. Haría todo lo posible para conservar su vida, aunque a cambio, tuviera que dar su propia vida para ello.


-¡Sonic, destruye su collar!- exclamo notando el detalle de aquel objeto que colgaba de el cuello de ella, y se movía ante los espasmo que provocaba su cuerpo sollozando. Debió hacer algo. 
Debía vengar la muerte de Shadow, salvar a sus amigos, a su mundo y también…a ÉL, sea como sea.


No sabía cuántas horas había pasado desde que el sol se había ocultado, pero al ver los rayos rojizos que emergían del cielo este, lo hizo saber que el nuevo día había comenzado.  Y con él una nueva era de paz, también lo haría.  Cerró sus ojos con lentitud. Mientras una sonrisa segura se posaba en sus labios. Como en los viejos tiempos.


Con su velocidad corrió hacia ellos ante la atenta y rojiza mirada de Amy, que se encontraba detrás de él. Una vez estando lo suficientemente cerca de ellos. Coloco su mirada en el collar que colgaba en el cuello de la eriza que estaba siendo abrazada por el erizo azul. Con velocidad se poso a su lado apartando rápidamente al erizo azul que lo miro con el ceño fruncido. Con fuerza arranco ese colgante y lo lanzo al suelo quebrándolo en mil pedazos, la eriza de púas cortas abrió sus ojos con horror al ver el montón de pedazos de plata que se encontraban esparcidos en el suelo.


-¡Maldito!-escucho a su espalda, cuando se giro sintió el puño de el erizo azul en su cara.


-¡Sonic!-exclamo Amy preocupada arrodillándose a su lado-¿Estás bien?


-Creo que debí golpearla para hacer eso…-susurro adolorido ajustando su mandíbula. Ella sonrió levemente para luego mirar hacia el horizonte, al igual que él.


El sol rojizo e imponente, emergía hacia lo alto alumbrando cada rincón de ese lugar oscuro e imponente. Amy no pudo evitar que una sonrisa de alegría se posara en sus labios al ver aquello, con lentitud volteo su rostro hacia el erizo a su lado.  Se sentía tan viva y alegre, al sentir ese dulce calor en su rostro pálido.


Sonic la miraba con nostalgia y ternura, los rayos de aquel amanecer alumbraban sus púas rosas con leves tonos rojizos. Los dos salieron de ese pequeño trance para mirar hacia los dos erizos a lo lejos.


Lo que vieron hizo que abrieran sus ojos con sorpresa. Como si su piel fuera papel, lentamente comenzó a encenderse cuando los rayos del sol la tocaban, a su lado y sosteniéndola con preocupación, se encontraba el erizo azul.


-¡Alba!¡Resiste!-soltó viéndola desaparecer de a poco. Se quedo estético al sentir su ardiente y suave mano en su mejilla,  trago con dificultad al ver como ella lo miraba con cierta dulzura.


-Gracias…por todo… Y lamento nunca corresponder tu amor…-la escucho decir antes de que se desaparezca en el aire como una leve neblina de humo.


El erizo azul oscuro. Se dejo caer con brusquedad en el suelo. Se giro con tristeza reflejada en sus ojos para ver a los dos erizos que lo miraban a lo lejos. Frunció el ceño al cruzar su mirada con el erizo de ojos de color verde claro, él era el causante de la muerte de Alba.  La muerte de su amor. De su chaqueta saco una daga color azul oscuro. Miro hacia ellos con una leve tristeza reflejada en sus ojos, en su cara podía sentir los rayos del sol que tomaban su energía para convenirla en cansancio. Pudo notar la sorpresa de la princesa Sun, al verlo clavar esa daga en su corazón.


-¡Que viva la Reina de la Oscuridad! ¡La progenitora de la maldad!¡Mi hermosa princesa Alba!-pronunciando ese coro grave y oscuro, que solían pronunciar los seres del lado oscuro cada vez que veían a la princesa de su zona.


Cerró sus ojos mientras sentía ese asqueroso y dulce gusto metálico en su paladar, al momento en que mostraba sus conillos puntiagudos y mortales puestos en su boca. Él murió, pero también se llevaba a ese estúpido héroe con él al mismísimo infierno.


Los seres de la luz eran tan estúpidos, como para no darse cuenta que su pereza, arrogancia y demás pecados. Eran los causantes del nacimiento de seres como él, oscuros y sin sentimientos. Cada maldad que hacían, por más mínima que fuera, era un día más de su vida oscura y rencorosa.  Miro hacia la brillante alteza Sun para hacerse una leve reverencia con la cabeza, antes de sucumbir ante la oscuridad de sus ojos.


-¡Sonic!-se giro con fuerza para ver como él posaba sus manos en su pecho con el fin de calmar ese dolor pulsante. El cuerpo del erizo detrás de ella caía secamente al suelo. Con delicadeza poso su mano en la mejilla del erizo. No pudo evitar derramar varias lagrimas al verlo tan débil. Ya no quedaba duda, era su fin, no sabía qué hacer. Con delicadeza lo tomo entre sus brazos sollozando.


Sonic sentía como su cabeza ardía, mientras que el punzante e insoportable dolor en su pecho no le permitía respirar con facilidad. Puso su mirada en la eriza a su lado, lloraba…No le gustaba verla así.


Con toda la ternura que poseía coloco su mano en su mejilla, mientras sentía como sus sentidos desvanecían al igual que los latidos de su corazón- Amy…


Ella lo miro sollozando mientras lo sostenía con suavidad- Sonic, tranquilízate pronto te pondrás bien…-intento calmar mirando hacia los lados en busca de ayuda-¡Demonios!-grito al darse cuenta que estaban solos con el amanecer.


-Amy…-lo escucho susurrar con la poca fuerza que le quedaba. Ella bajo su cabeza hacia él mirándolo con toda la tristeza que yacía en su corazón, mientras ríos de lagrimas corría por sus ojos-¿Sigo siendo tu héroe?....-aquella pregunta hizo que ella abriera la boca sorprendida, pero a la vez triste. Sonrió con dulzura y tristeza, para luego asentir con seguridad.


-Si Sonic…Sigues siendo mi héroe…-Luego de eso el erizo hizo una mueca de felicidad para luego cerrar sus ojos con lentitud.


-No…¡Sonic por favor!-grito desesperada al notar como el pulso y respiración de él comenzaban a desaparecer.


Cerró  los ojos con lentitud, no podía describir la alegría que le había dado escuchar aquello. Soltó un suspiro de cansancio y se dejo llevar por unas manos suaves pero a la vez frías... Esas manos que lo abrazaban protectoramente, eran las manos…de la misma muerte…



En los últimos momentos se ama la vida más que nunca. No solo la propia, la de cualquiera....En este caso, él amaba la vida de ese ángel celestial que la vida le había regalado.  Un hermoso ángel rosa que estaba con él incluso hasta los últimos momentos de su vida…


Amy…era su ángel.


Amy… A la vez era a la cual le había entregado su corazón. Fuera  de tiempo y lugar, pero se lo había entregado…Era solo de ella….

                                                        **+**+**
Si, lo sé me he tardado mucho en actualizar XD...No voy a contarles mi vida personal, pero dare la verdadera razon por la cual no he podido publicar estos dias. 
Lo que sucede es que no he podido, sentarme ni un minuto siquiera en la compudara, (NISIQUIERA PARA VER LOS CHISMES QUE SUCEDEN EN MI COLEGIO ¬¬#) La razon de esto, es que he estado concursando en varios concursos, tanto fisicos como artisticos, por lo que me queda tiempo unicamente para llegar a mi casita tomar algo de la heladera, comerlo XD, y irme a dormir para el nuevo dia (-¿Y la tarea?- Que es eso?3:D jejeje)
En fin, aqui esta el capitulo, espero que les haya gustado y que comenten! 
Bay!! =D



domingo, 26 de agosto de 2012

29-La huida del erizo azul.


La coneja seguía lanzándole trapazo a el pobre erizo azul tirado en el suelo. Mientras que  a la par de ella el cocodrilo le pateaba el estomago con sus botas toscas y robusta, pero en su rostro dibujaba una sonrisa de oreja a oreja, al no ser el único que creía que ese erizo era un pedófilo. 


Miro a la coneja mayor con una sonrisa boba y enamorada.


-¿Cree que nos puedas preparar un café, querida Señorita Vainilla?-pregunto sonriendo risueño. La coneja dejo de golpear al erizo, para mirarlo sonrojada.


-¡Pero, qué cosas dice joven Vector!-exclamo sonriendo apenada.


-Simplemente, quisiera tomar un café con una bella señorita como usted-contesto extendiendo su brazo derecho, apenada ella lo tomo y se dirigieron hacia la cocina riendo como dos adolecentes enamorados. Espio los vio retirarse con una gota de sudor en su frente, se giro sobre sus talones, encontrándose con el erizo azul sonriendo de lado al momento en que extendía su mano hacia él con una sonrisa de lado.

-¡Todos morirán!- dijo antes de salir corriendo de allí. Espio miro el rayo de luz a lo lejos con despreocupación.

-¡Genial!-exclamo suspirando fastidiado- Vector es un estúpido cuando se junta con la señora 
Vainilla. Chamy, conociéndolo, no vendrá a ayudarme cuando la coneja pequeña no lo convenza de que está bien. Y Tails, debe estar por el séptimo sueño para este entonces-suspiro agobiado-¡Siempre termino yo metiéndome en problemas ajenos!-exclamo mirando el cielo agobiado- Pero esta vez no será igual-dijo decidido- Me hare bien el pendejo y hare que nada paso. Luego de que pase todo volveré a aparecer-como si nada el camaleón desapareció de la vista. Pero arriba de un árbol se podía ver como algo comía una manzana con tranquilidad y la lanzaba al suelo.

                                                        o-0-o-0-o
¡Lo sé!>-<....Han pasado dias desde que no he actualizado. Mis mas sinceras disculpas u.U....Pero, la razon es que se me ha caido Internet por lo que se me fue imposible subir los capitulos de el istituto :(.....
Pero aqui esta uno de los ultimos capitulos....Tal como lo he prometido.
Quiero aclarar una de las dudas que surgio en el capitulo anterior...
Y esa duda fue: ¿Porque murio Shadow?
Quizas, no he mostrado bien como es la teoria que implemente al hacer esta historia. Me inspire en un fantastico libro, llamado "El caso del Dr. Jenky Y Mr. Hedy" Si no lo han leido, se los recomiendo ;)
En fin, el caso es que si muere su parte malvada, tambien morira su parte buena. Como sucedio en el caso de Shadow (Si lo sé, a mi tambien se me calleron los mocos cuando lo mate T.T...)
Bueno...¿Dudas?¿Criticas?¿Alagos? Lo que sea :)
Adios. :D



miércoles, 15 de agosto de 2012

28-Una muerte muy dolorosa.


Rouge sostenía al equidna entre sus brazos mientras veía sorprendida. Como Eggman plantaba una metálica daga en el estomago de ese erizo color azabache.  Para luego ordenar a un robot  que le lanzara un rayo en el medio del corazón, una muerte segura sin duda alguna. Con un quejido de dolor el erizo negro elevo su mirada al cielo para luego soltar una leve carcajada. Eggman elevo una ceja sin entender.

-¿De qué te ríes pulgoso?-pregunto, Rouge dejo al equidna en el suelo con cuidado, para posarse a la par del hombre y mirarlo de igual manera.


-Quiero informarle que ha matado a la forma de vida perfecta- Tanto Eggman como Rouge lo miraron sorprendido.


-¿Qué dijiste?


-Que este hombre al matarme a mí, a matado tu buen amigo Shadow-informo sonriendo levemente, entre esas muecas de dolor.


-¡Yo no lo he matado! Te he matado a ti-exclamo colérico el hombre dispuesto a darle un puñetazo en la cara para que las pulgas salgan de una buena vez de su cerebro, y dejara de hablar estupideces.


-Claramente te lo puedo  explicar con los pocos segundos que me quedan…-soltó sintiendo el sabor metálico de el liquido de su ser, en su boca- Al morir nosotros, también muere nuestra parte “buena”, por así decirlo- se detuvo para escupir sangre que se le juntaba en su boca- En mi caso, es el erizo Shadow. Ustedes  acaban de matar a Shadow ¡Felicitaciones!-exclamo sonriendo con arrogancia mientras comenzaba a toser con fuerza. Rouge se acerco a él y tiro de sus púas hacia atrás mientras lo miraba fríamente.                


-¡¿Dónde está Shadow?!¡Contesta!


-Posiblemente…muerto…-susurro cerrando sus ojos lentamente para así quedar en silencio.  La murciélago lo miro con sus ojos confundida y sin caber de lo que había dicho. Con pesadez se dejo caer sobre sus rodillas golpeando con fuerza sus puños en el suelo. Sentía como varias gotas frías caían sobre sus mejillas, su amigo y compañero de equipo había muerto. ¿Cómo había podido ser tan tonta como para dejar que Eggman matara a ese erizo. Y no darse cuenta de que pasaría eso?


El hombre  a su lado simplemente miro el cuerpo ensangrentado de el erizo azabache, para luego posar su mirada, cubierta por esas oscuras gafas, en la murcielaga que emitía gritos entre el llanto, mientras golpeaba fuertemente sus puños contra el suelo. Se mantuvo inexpresivo unos momentos.


Con tranquilidad se giro sobre sus talones quedando frente a frente con sus fieles creaciones que esperaban alguna orden suya.


-Maten a todas esas criaturas. No quiero ver a ninguna de esas cosas, por las calles-ordeno con su semblante frio- Curen a las personas lastimadas, no hay imperio sin gente a la cual gobernar-aclaro al notar la sorpresa de sus mentes metálicas- Andando-ordeno  metiendo su mano en su bolsillo. Al instante todos esos robots se dispersaron por doquier.
Con algo de lentitud saco ese objeto de su bolsillo. Se giro a la murcielaga que aun sollozaba mirando detenidamente el suelo. Suspiro con pesadez, para luego acercarse hacia ella y extenderle ese anillo dorado, que brillaba con intensidad.
Rouge elevo su mirada azul para ver el objeto detenidamente, con algo de pena observo su reflejo en esas gafas oscuras.

-Shadow…me pidió que les construya unos nuevos hace poco-aclaro dándoselos, la murcielaga lo acepto- ¡Claro! Se trago su orgullo al notar que era necesario tanto para su bienestar como para el bien de este planeta- dijo antes de subirse a su nave y comenzar a elevarse por los cielos.


-Gracias…-murmuro mientras una cristalina y clara lágrima corría por sus mejillas. Hacía años que no lloraba. Pero no lo podía evitar, el erizo azabache se volvió algo así como su amigo.